Mi amor por la raza comenzó en una exposición, quede impresionada con la belleza de esos bellos y maravillosos mantos de seda blancos. 

Así que regrese a casa y pensé que si yo decidía tener un nuevo miembro en mi familia, debía de ser un Maltés. Empecé a leer acerca de esta grandiosa raza, conforme iba leyendo más y más, me iba enamorando cada instante de estos maravillosos seres.

Finalmente mi sueño se hizo realidad y a mi vida llegaron mis mas grandes y profundos amores Greta, Gioco, Ginebra, Ian, Billy, Giuliana y Yoora .  Viviendo, compartiendo y disfrutando día a día y cada instante con mis pequeños. Aprendí que el Maltés no es una criatura de extraordinaria belleza y elegancia externa, si no pude darme cuenta que su gran virtud no es la física, si no su enorme capacidad de amor y de entrega.

Mi vida no sería tan plena sin este enorme privilegio de su compañía, pues forman una parte esencial dentro de mi corazón y mi familia. No hay algo que me pueda dar más placer que disfrutar con ellos el día a día. 

Así nació Marsascala Maltese que es un pequeño criadero familiar con un programa de mejoramiento, amor y entrega hacia el Bichón Maltés.

Norma
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